Andando bajo la cobertura y protección del Altísimo

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Pastora Lizzie (Editado-gris)

 

Pastora Lizzie Cintrón

 

Jesús nos alertó que los tiempos postreros serían peligrosos y, verdaderamente, estamos viviendo lo que Él nos alertó; la maldad multiplicada. El secreto para la supervivencia en el tiempo postrero es: “habitar al abrigo del Altísimo y morar bajo la sombra del Omnipotente”. El Salmo 91 nos habla de lo importante de habitar y morar bajo el abrigo y sombra del Altísimo.  Dios es nuestra esperanza y tenemos que vivir confiados en Él, como nuestro refugio, castillo, escudo, defensa, sombra y libertador.

 

Los versos del 1 al 7 leen de la siguiente manera:

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará”.

 

SunriseA través de este Salmo, se nos alerta que enfrentaremos ataques del enemigo y debemos vencerlos estando bajo la cobertura de nuestro Dios. En el texto, los ataques del enemigo se representan como el lazo de un cazador, el ataque de personas impías y como fuerzas del mal; pero hay una promesa de protección, si habitamos bajo el abrigo del Altísimo.  La palabra “habitar” se traduce de la palabra hebrea “yashav”, que significa mantenerse, acomodarse, permanecer, o sea, vivir bajo la comunión de Dios y recibir diariamente su fortaleza. Se nos habla también de la palabra “morar”, y ésta viene del término hebreo “lun”, que significa pasar tiempo, permanecer viviendo. Por otro lado, “bajo su sombra” viene de la palabra “sathar”, que significa un lugar secreto donde estás a salvo y seguro del enemigo.

 

Permanecer en comunión con Dios trae consigo bendición y cobertura sobrenatural. Por eso, Dios está llamándote a buscarle y mantenerte en una íntima comunión con Él, en el Lugar Santísimo, el lugar donde te pegas a Jesús como una vid verdadera, haciéndote uno con Él, donde Él te hace ver y sentir que no tienes que temer, que Él de libra de todo mal; de saetas, de pestilencias y de mortandad. Todo esto porque has aprendido a poner a Jehová, tu Dios, como tu esperanza, confianza, por el dueño de tu vida, tu habitación, y no te sobrevendrá mal. Te das cuenta que Él te es propicio, cubriéndote y guardándote, para que tu vida no tenga tropiezo y tengas autoridad espiritual para vencer al enemigo y vivas bajo una comunión perfecta que te brinda protección sobrenatural. Como resultado, le invocarás y Él te contestará, estará contigo en los momentos más difíciles, librándote, y mostrándote lo que eres para Él, su especial tesoro.

 

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